Ayudado por Tono, Galindo, Luis Antonio de Vega, Enrique Herreros, Alvaro de laiglesia y Edgar Neville, apartó de la beligerancia política para dar cabida a dibujos y artículos del más puro vanguardismo. Al concluir la contienda Mihura debía tener en mente prolongar en tiempo de paz aquel modo de entender el humor. Así, en el último número de la revista publicado, el de mayo de 1939 se despedía de sus lectores tras un diálogo final entre "La Ametralladora" y el lector dónde decía lo siguiente:
- La ametralladora: "Quizás vuelva Pero a lo mejor me presento ante ti cambiada. Iré vestida de otra manera . Te contaré cosas distintas. Tendré otra sonrisa aún más joven.¡Quién sabe también si me llamaré igual o me llamaré de un modo diferente!"
- El lector: "vengas como vengas, tellames como te llames, yo te reconoceré siempre, porque en el fondo serás la misma. Tu manera de hablar es inconfundible."
- La ametraladora: "Seré la misma, pero quizá más buena y más gorda".
En este diálogo se adivina la voz de Miguel Mihura y, efectívamente, dos años más tarde, daba a la imprenta La Codorniz.
En La Codorniz se señalan cuatro etapas definidas por sus diferentes directores que marcaron su impronta. La primera corresponde a Miguel Mihura (1941-1944); la segunda, a Alvaro de Laiglesia (1944-1977); la tercera a Manuel Summers (1977-1978); y la última a Cándido (marzo-diciembre, 1978). Las dos últimas etapas marcan la decadencia final del semanario, como bien denuncia la brevedad en el cargo por parte de quienes la pilotaban. La más surrealista fue la de Mihura, y la más fecunda y dilatada la de De Laiglesia, que se extendió a lo largo de 33 años. Mihura declaró la tarea de no unir lo cómico y lo humorístico como uno de los principios básicos de su Codorniz, y aunque él lo calificó como un humor nuevo ya hemos dicho que no lo era tanto, puesto que entroncaba con el que ya se había empezado a practicar en Buen Humor y Gutiérrez y por los vanguardistas de los años 20. Después abandonó el semanario, pasándolo a su redactor jefe Alvaro de Laglesia. Sobre esto, el propio Mihura escribió: